Limpiar las trufas es importante por dos razones principales: higiene y realzar su sabor. Es fundamental limpiar las trufas solo cuando estén listas para consumir, ya que la tierra que las recubre ayuda a preservar su aroma y retrasa su maduración.
Razones para limpiar las trufas
Higiene: La tierra que recubre las trufas puede contener bacterias, moho o insectos que podrían dañar el hongo y contaminar los alimentos.
Realzar el sabor: Una limpieza a fondo permite apreciar plenamente el aroma y el sabor característicos de la trufa, evitando que la tierra cubra o altere sus cualidades aromáticas.
Control de calidad: El exceso de tierra puede ocultar defectos de la trufa, como moho o magulladuras, por lo que una limpieza a fondo permite evaluar mejor su calidad.
Cómo limpiar las trufas
Limpieza de la superficie: Al comprar la trufa, si no se va a consumir inmediatamente, es recomendable retirar solo el exceso de tierra para evitar la exposición del hongo al aire.
Limpieza a fondo: Antes de consumir, la trufa debe limpiarse a fondo con un cepillo de cerdas suaves (o semiduras para las trufas negras) bajo agua fría corriente, evitando remojarla.
Secado: Tras la limpieza, la trufa debe secarse cuidadosamente para evitar que la humedad altere su sabor.
Importante:
Las trufas nunca deben remojarse, ya que el exceso de agua puede afectar su aroma.
La limpieza a fondo solo debe realizarse poco antes de consumirla para preservar mejor sus características.
Si se va a conservar la trufa, es recomendable retirar solo el exceso de tierra y envolverla en papel absorbente, cambiándolo a diario.